sábado, 8 de diciembre de 2007

Un Poco Más...





Cuando uno avanza en la vida va descubriendo que son muy pocas las cosas que valen la pena realmente. He descubierto que, para mí, tener paz en mi mente, corazón y espíritu es vital. He logrado relacionar la paz con la felicidad.

Uno de los objetivos que persigue cada ser humano es ser feliz, pero está claro que en este mundo globalizado el sobrevivir se ha hecho vital. Hoy casi estamos entregándonos al concepto básico del Darwinismo y su teoría evolutiva: la sobrevivencia del más fuerte.

Claro está que si vivimos dentro de este sistema, nos convenceremos de que es la única manera de lograr algo y me parece que es bastante estresante pensar que pronto vendrá un pez más grande que me digerirá por ser más pequeño. Si nosotros queremos vivir en paz y ser felices deberíamos dejar de tratar de sobrevivir para comenzar a vivir. Pero ¿cuál es la diferencia entre vivir y sobrevivir?

Imaginen su lugar ideal. Puede ser la playa, la montaña o el campo. Ahora imagínese acompañado por la persona a la que le ha entregado su vida, su esposo o esposa, novio o novia y, si los tiene, agregue sin duda a sus hijos. Sumemos a este sueño imaginario que están disfrutando de la actividad favorita, una cena, un karaoke o una excursión. Estoy seguro que, en la medida que comienza a echar a volar su imaginación, una sonrisa puede aflorar en su boca.

Obviamente, el imaginarse en situaciones idílicas u oníricas, hace pensar en la vida que queremos tener. Cuantas veces nos hemos dicho: “todo sería tan distinto si…”. El problema nace cuando miramos a nuestro alrededor y nos damos cuenta que de ideal, nuestra vida, no tiene mucho.

Un horario inflexible de trabajo, sueldos que nunca son los que nos merecemos sino que están muy por debajo de lo que se siente que debería ser y que nunca alcanza para cubrir todas nuestras necesidades, jefes que siempre tienen más defectos que virtudes, un perro que ensucia más de lo debería, en fin… un sinnúmero de elementos que hacen que nuestra existencia sea más una carga que un placer. Nos damos cuenta que estamos sobreviviendo.

Ahora, ¿cómo podríamos solucionar esto? Mi camino fue el siguiente (les insto a encontrar el suyo): traje a mi vida el placer de vivir. Si, sé que suena extraño, pero no lo es tanto. El encontrar lo positivo en cada una de las cosas que hago, el tomar conciencia de que nada es al azar ni que tampoco es más o menos importante que otra cosa, el agradecer cada gesto amable que recibo así como el perdonar cada ofensa, entre otras cosas más, me han entregado una paz al momento de dormir que nunca antes había sentido.

Claro que, a esto debo sumar mi constante lucha por mantenerme unido a Dios en mi condición de pecador y de egocéntrico.

Pareciera, en principio, que lo que estoy escribiendo no tiene relación con la temática que he abordado en este blog, pero créanme, si tiene mucho que ver.

La respuesta que he encontrado en mis constantes cuestionamientos tiene que ver con la calidad de vida. Así es, calidad de vida. Ustedes coincidirán que con lo acelerado y competitivo que está siendo este mundo, es muy fácil creer que la calidad de vida es directamente proporcional a cuantas cosas tienes, a obtener un alto sueldo en el trabajo o tener un buen status en la sociedad.

En realidad, la calidad de vida, para mi, Andrés Fuenzalida Cobos, tiene más que ver con cuanto disfrutas lo que tienes, sea mucho o poco.

Es por ello que, ya planteado que el amor es un principio que se establece como una línea central a seguir, la calidad de vida sería la capacidad del ser humano de disfrutar de las relaciones humanas por sobre el placer que proporcionan los bienes materiales.

No estoy diciendo con esto que tener comodidades sea algo incorrecto, pero si que priorizarlas por sobre un relacionamiento es nocivo.

Hoy es muy fácil hoy conocer casos de hijos que se encuentran solos en sus casas, encerrados en sus dormitorios con la niñera moderna, la televisión o – en su defecto – el computador. Situación que a veces se hace incontrolable para los padres, pero que no es resultado del azar o algo que pase de un día para otro. Los psicólogos y psicopedagogos ya llevan un tiempo hablando de “tiempo de calidad” a los padres, sobre todo de los llamados “niños problemas”.

Haciendo extrapolaciones, podemos usar esta visión para ir entendiendo un poco más el mundo que nos rodea. Matrimonios que fracasan no sólo porque el marido o la mujer dedican mucho tiempo a su trabajo, sino que también vemos que buscan la mayor cantidad de relaciones por sobre la calidad de una bien sólida. No cabe duda que hoy hablar de adulterio es cada vez más común, socialmente aceptado y, más aún, estimulado.

La fragilidad de las relaciones de enamoramiento, noviazgo o pololeo se hace latente. Junto con la iniciación en la vida sexual de los adolescentes a una edad cada vez más temprana y, por ello, inmadura, resalta el hecho que toman los relacionamientos con sus pares, ya sean hombres o mujeres, como algo no importante. Hablar de fidelidad adolescente, hoy, es casi como hacer una broma de mal gusto.

El mundo, la sociedad toda, ha transgredido los principios fundamentales, los cimientos morales básicos de convivencia. Como cristiano debo decir que, más allá de la religión o doctrina que se profesa, todos conocemos – o deberíamos conocer – cuales son las líneas de acción básicas para tener una vida en paz, es decir, conseguir la felicidad.

Me refiero a lo que está escrito en la Biblia, específicamente en el libro de Éxodo, en el capítulo 20. Estos principios son conocidos como los Diez Mandamientos y son las líneas valóricas y morales que debería seguir cada uno de los seres humanos.

Si hacen un estudio de dos o tres lecturas detenidas, se podrán dar cuenta que los principios estipulados en esta parte de la Biblia, son más que doctrinas cristianas adosables a una religión determinada. Son principios morales básicos que apuntan a proteger lo más sagrado de la vida del ser humano, su dignidad.

Hemos hablado en las publicaciones anteriores de los tres tipos de amor, el paternal, el de hermanos y el de pareja. Asociemos estos conceptos al de calidad de vida y démosle una perspectiva distinta, viendo como línea central y transversal al amor como principio y no como algo variable dependiente de cuan estimulados o no estén nuestros sentidos o pasiones y, de esta maneta podremos encontrar un padrón de vida distinto al que tantas veces nos ha fracasado, para que, este hecho por si sólo, nos pueda mostrar el verdadero camino a la felicidad.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Un poco acerca de la vida y el amor como principio

Cuando uno avanza en la vida va descubriendo que son muy pocas las cosas que valen la pena realmente. He descubierto que, para mí, tener paz en mi mente, corazón y espíritu es vital. He logrado relacionar la paz con la felicidad.

Uno de los objetivos que persigue cada ser humano es ser feliz, pero está claro que en este mundo globalizado el sobrevivir se ha hecho vital. Hoy casi estamos entregándonos al concepto básico del Darwinismo y su teoría evolutiva: la sobrevivencia del más fuerte.

Claro está que si vivimos dentro de este sistema, nos convenceremos de que es la única manera de lograr algo y me parece que es bastante estresante pensar que pronto vendrá un pez más grande que me digerirá por ser más pequeño. Si nosotros queremos vivir en paz y ser felices deberíamos dejar de tratar de sobrevivir para comenzar a vivir. Pero ¿cuál es la diferencia entre vivir y sobrevivir?

Imaginen su lugar ideal. Puede ser la playa, la montaña o el campo. Ahora imagínese acompañado por la persona a la que le ha entregado su vida, su esposo o esposa, novio o novia y, si los tiene, agregue sin duda a sus hijos. Sumemos a este sueño imaginario que están disfrutando de la actividad favorita, una cena, un karaoke o una excursión. Estoy seguro que, en la medida que comienza a echar a volar su imaginación, una sonrisa puede aflorar se su boca.

Obviamente, el imaginarse en situaciones idílicas u oníricas, hace pensar en la vida que queremos tener. Cuantas veces nos hemos dicho: “todo sería tan distinto si…”. El problema nace cuando miramos a nuestro alrededor y nos damos cuenta que de ideal, nuestra vida no tiene mucho.

Un horario inflexible de trabajo, sueldos que nunca son los que nos merecemos sino que están muy por debajo de lo que siento que debería ser y que nunca alcanza para cubrir todas nuestras necesidades, jefes que siempre tienen más defectos que virtudes, un perro que ensucia más de lo debería, en fin… un sinnúmero de elementos que hacen que nuestra existencia sea más una carga que un placer. Nos damos cuenta que estamos sobreviviendo.

Ahora, ¿cómo podríamos solucionar esto? Mi camino fue el siguiente (les insto a encontrar el suyo): traje a mi vida el placer de vivir. Si, sé que suena extraño, pero no lo es tanto. El encontrar lo positivo en cada una de las cosas que hago, el tomar conciencia de que nada es al azar ni que tampoco es más o menos importante que otra cosa, el agradecer cada gesto amable que recibo así como el perdonar cada ofensa, entre otras cosas más, me han entregado una paz al momento de dormir que nunca antes había sentido.

Claro que, a esto debo sumar mi constante lucha por mantenerme unido a Dios en mi condición de pecador y de egocéntrico.

Pareciera, en principio, que lo que estoy escribiendo no tiene relación con la temática que he abordado en este blog, pero créanme, tiene mucho que ver.

La respuesta que he encontrado en mis constantes cuestionamientos tiene que ver con la calidad de vida. Así es, calidad de vida. Ustedes coincidirán que con lo acelerado y competitivo que está siendo este mundo, es muy fácil creer que la calidad de vida es directamente proporcional a cuantas cosas tienes, a obtener un alto sueldo en el trabajo o tener un buen status en la sociedad.

En realidad, la calidad de vida, para mi, Andrés Fuenzalida Cobos, tiene más que ver con cuanto disfrutas lo que tienes, sea mucho o poco.

Es por ello que, ya planteado que el amor es un principio que se establece como una línea central a seguir, la calidad de vida sería la capacidad del ser humano de disfrutar de las relaciones humanas por sobre el placer que proporcionan los bienes materiales.

No estoy diciendo con esto que tener comodidades sea algo incorrecto, pero si que priorizarlas por sobre un relacionamiento es nocivo.

Hoy es muy fácil hoy conocer casos de hijos que se encuentran solos en sus casas, encerrados en sus dormitorios con la niñera moderna, la televisión o – en su defecto – el computador. Situación que a veces se hace incontrolable para los padres, pero que no es resultado del azar o algo que pase de un día para otro. Los psicólogos y psicopedagogos ya llevan un tiempo hablando de “tiempo de calidad” a los padres, sobre todo de los llamados “niños problemas”.

Haciendo extrapolaciones, podemos usar esta visión para ir entendiendo un poco más el mundo que nos rodea. Matrimonio que fracasan no sólo porque el marido o la mujer dedican mucho tiempo a su trabajo, sino que también vemos que buscan la mayor cantidad de relaciones por sobre la calidad de una bien sólida. No cabe duda que hoy hablar de adulterio es cada vez más común, socialmente aceptado y, más aún, estimulado.

La fragilidad de las relaciones de enamoramiento, noviazgo o pololeo se hace latente. Junto con la iniciación en la vida sexual de los adolescentes a una edad cada vez más temprana y, por ello, inmadura, resalta el hecho que toman los relacionamientos con sus pares, ya sean hombres o mujeres, como algo no importante. Hablar de fidelidad adolescente, hoy, es casi como hacer una broma de mal gusto.

El mundo, la sociedad toda, ha transgredido los principios fundamentales, los cimientos morales básicos de convivencia. Como cristiano debo decir que, más allá de la religión o doctrina que se profesa, todos conocemos – o deberíamos conocer – cuales son las líneas de acción básicas para tener una vida en paz, es decir, conseguir la felicidad.

Me refiero a lo que está escrito en la Biblia, específicamente en el libro de Éxodo, en el capítulo 20. Estos principios son conocidos como los Diez Mandamientos y son las líneas valóricas y morales que debería seguir cada uno de los seres humanos.

Si hacen un estudio de dos o tres lecturas detenidas, se podrán dar cuenta que los principios estipulados en esta parte de la Biblia, son más que doctrinas cristianas adosables a una religión determinada. Son principios morales básicos que apuntan a proteger lo más sagrado de la vida del ser humano, su dignidad.

Hemos hablado en las publicaciones anteriores de los tres tipos de amor, el paternal, el de hermanos y el de pareja. Asociemos estos conceptos al de calidad de vida y démosle una perspectiva distinta, viendo como línea central y transversal al amor como principio y no como algo variable dependiente de cuan estimulados o no estén nuestros sentidos o pasiones y de esta maneta podremos encontrar un padrón de vida distinto al que tantas veces nos ha fracasado, para que nos pueda mostrar el verdadero camino a la felicidad.

miércoles, 18 de julio de 2007

Definitivamente, el amor es un principio...



Estoy en Chile. Nuevamente solo. Cambia el esenario, los actores, pero mi cuestionamiento sigue siendo el mismo. Tengo claro que el amor es un principio, porque es algo tan sublime que trasiente al mero y tan poco seguro estimulo de las pasiones.

Dejé una pregunta anunciada en el primer párrafo de mi publicación anterior. ¿Es el amor algo que está sólo reservado para el matrimonio, o también se debe pensar y preparar en la etapa de enamoramiento, pololeo o noviazgo?.

Primero quiero hacer referencia a lo que entiendo como principio. Para mi un principio tiene que ver con la base en la que construyo mi vida. Es mi código de conducta, es en lo que me permito constrastar mi acciones y pensamientos para saber si están o no correctos o de acuerdo con lo que mis valores establecen. Por lo tanto, si defiendo que el amor es un principio, es la definición de éste y las condiciones que me lleven a conocer y vivir el verdadero amor las que irán regulando y guiando mi forma de ser y actuar.

Ahora voy a la pregunta. Después de mucho meditar en este cuestionamiento, conversarlo con muchas personas, digerirlo y asimilarlo, me he dado cuenta que el amor, en el relacionamiento de pareja es para vivirlo desde aquel momento en que sientes el flechazo de cupido, la química haciendo de las suyas en tu cuerpo o desde aquel momento en el que tu corazón comienza a latir más fuerte por una persona y tu mente no borra su imagen, por lo que no quieres ni puedes dejar de pensar en ella.

Dando lo mismo la forma en se describa ese momento, lo cierto es que, como el amor es un PRINCIPIO, este se transforma en una forma de vida, en algo que rige en cada segundo tu forma de actuar, ser o pensar. Por lo tanto, si hablamos del amor de pareja, no debemos primero dar cuenta de que forma parte de un amor superior.

Hagamos el siguiente ejercicio. Sabemos que existe el amor, que se divide en tres grandes tipos: el amor eros o de pareja, el amor frathos o de hermanos y el amor filial o de familia. Está obvio y redundante decir que lo que vincula a cada uno de estas definiciones es el concepto amor. Para quienes creemos en la existencia de Dios, nos es muy fácil aceptar la naturaleza divina que está escrita en la Biblia, quizás la única que nos habla directamente de la naturaleza del creador: Dios es amor.

Si, ya sé. Los cuestionamientos de quienes no creen en la existencia de Dios hacen que, probalemente su lectura llegue hasta estas líneas. Pero quiero dejar en claro que no es el motivo de este escrito demostrar la existencia o no existencia de Dios, pero de paso diré que racionalmente así como no se puede probar la existencia de Dios, tampoco se puede probar la no existencia de Él. Además, si siempre se preguntan "si Dios existe, ¿por qué hay tanta maldad en el mundo o por qué nos pasan tantas cosas malas?", para mi la pregunta debería ser otra "¿Sabes porque pasan, aún como está este mundo, cosas buenas?. Claro, si este mundo está cada día peor, lo normal sería que no pasen cosas buenas, pero pasan.

Y una de esas cosas buenas es el precisamente el amor. En realidad, ¿existe alguna cosa buena que nos pase y que no esté relacionada, en primer, segundo o tercer grado con el amor? Me da la impresión que no.

Dejando abierta la discusión en este punto, continuaré desarrollando un poco más la idea.

Si bien el amor es un principio por el cual el ser humano debiera regirse, estableciéndolo como su código de conducta, hoy se ve absolutamente limitado y empequeñecido dentro de la sociedad con las definiciones que le damos.

Al establecer al amor como resultado de las pasiones o de la sobre estimulación positiva de los sentidos, le damos una conotación variable, y al ser variable se transforma en algo inestable e inseguro. Claro, si hoy conversamos con cualquier persona sobre este tema, veremos que lo reflejado es temor. El miedo a amar, es decir, el miedo a vincularse con otra persona ya que se corre el riesgo de sufrir, de perder...


Si una persona esta convencida de que ama a otra ¿Por qué tiene miedo a sufrir o perder? ¿Qué es lo que se pierde?

Si leemos en la biblia 1 corintios capítulo 13 nos dice que el amor todo lo sufre y todo lo soporta, la primera lectura nos da la impresión de que amar esta relacionado más con el dolor que con algo positivo para la nuestra vida.

Pero no es así. Dios nos ha dado la bendición de amar y ser amado. La confusión se da cuando asociamos nuestro amor a la variabilidad de nuestras sensaciones. Cuando amamos, debemos hacerlo de manera distinta a la que nos hemos acostumbrado.

Si el amor nos hace sufrir ¿por qué lo buscamos tanto? ¿será que cuando encuentre mi pareja ideal, se acabarán mis sufrimientos y problemas? ¿el casarme es el fin de las inestabilidades? Los que esten casados estaran de acuerdo conmigo que nada dista más de eso. Yo aún estoy soltero, pero si en la etapa de enamoramiento o noviazgo ya tenemos problemas, nada asegura que eso varíe despues de casados.

Entonces nos damos cuenta que poner la firma en un libro y decir "sí, acepto" frente a toda la famila, amigos, amigos de los amigos y demases no es la entrada al paraíso... entonces ¿cuál es?

Creanme que es más simple de lo que se imagina. Afirmo y reafirmo que no exiten las relaciones perfectas, sino las personas con voluntades perfectas. Que siempre se acuerdan que, más allá de los problemas, existe algo superior y más importante que les une, un principio... el amor.

Entonces, el amor no está reservado sólo para los que estan casados. El amor es el principio que debe regir nuestra vida y nuestros relacionamientos. Al vivir el amor, cuando estes con alguien compartirás tu vida, tu amor, con ella.

Ahora, dejo un desafío. Entender porqué cuando una pareja se casa, la frase más importante es quizás "lo que Dios unió, no lo separará el hombre" y también descubrir la idea de que en la noche de luna de miel se consuma el amor del matrimonio. Dos frases que nos acompañan durante mucho tiempo en las tradiciones y ritos matrimoniales pero que, si lo logramos entender, nos daran la clave para una relación sana y duradera, construída en buen cimiento como es el amor.






sábado, 7 de julio de 2007

AMOR: ¿PRINCIPIO O SENTIMIENTO?

He estado pensando en la idea del amor...

¿Principio o sentimiento? ¿Pasión o algo superior? La verdad es que me han tomado muchos años no sólo entender sino, más aún, practicar lo que he descubierto. ¿Es el amor algo que está sólo reservado para el matrimonio, o también se debe pensar y preparar en la etapa de enamoramiento, pololeo o noviazgo? Creo que esto últmo será motivo de reflexión para otra oportunidad.

Por ahora, quiero partir por algo básico... bueno obviamente no ocuparé el concepto de "simple", porque no lo es.

Últimamente me han rondado muchas frases que se refieren a las relaciones entre los hombres y las mujeres... seré un poco más específico... las relaciones de Pareja.

Pero me quedaré esta vez sólo con dos.

La primera, que es notable a tal punto que hay todo un libro hecho a partir de ella, "LOS HOMBRES SON DE MARTE, LAS MUJERES SON DE VENUS"... interesante. En resumen, trata de que, básicamente, los hombres y mujeres hablan en conceptos, simbolismos y visiónes diferentes... aunque hablen la misma lengua.

La segunda frase es: "A LAS MUJERES NO HAY QUE ENTENDERLAS... HAY QUE AMARLAS", refrán popular que resume la actitud que se debe tener un varón con las féminas y la aptitud que se debe adquirir... todo un reto.


El principio creacionista, al que yo adhiero, enseña que hombre y mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios, además de ser ayuda idonea, complementaria y cooperativa.

Por lo que significa que acá surgue mi primera pista. Creo que el amor es algo innato, pero que trasciende el mero concepto reproducción. Es la idea de ser uno... que ambos son la mitad de un todo.

Claro que también me llama la atención una teoría más sinérgica, la de que la suma de uno más uno, en cuanto a la pareja no es dos, ni uno, sino que tres... el tercer elemento es la familia.

Ahora, el principio divino dice relación con que hombre y mujer harán una sóla carne... que abandonarán a padre y a madre... cosa difícil... digo, hoy en la sociedad una de las cosas más fáciles puede ser dejar a los padres. Para mi, lo otro es lo difícil... ser una sola carne.


¿Cómo creen que se consigue eso? ¿Se trata de un concepto de sumición? ¿Se trata de un concepto de individualismo? Sinceramente, creo que es un concepto de complementaridad. Ahora, y en una acción que éticamente no se condice para nada con la humilad, me citaré (a mi mismo, jeje), sólo para refrescar mi memoria:

"Creo fielmente en la media naranja. En la pareja ideal, la pareja partner, la que te acompaña en las duras y en las maduras, la que es capaz de compartir con tus amigos y reírse con y de ellos y que además es capaz de no ponerse celosa porque vas a jugar a la pelota (fútbol) con tus amigotes o porque una amiga o ex polola (novia) te saluda con afecto en la calle, porque está segura que optaste por estar con ella por amor y que el resto es nada.

Que ella sepa que la relación de pareja se debe basar en tres pilares fundamentales: Amor, respeto y confianza, además de que esté tranquila como yo lo estaría al saber que con ella es mutuo. Y no hay más.

Que sepa que no existen parejas perfectas, sino voluntades perfectas. Que cuando llegan los problemas, lo que va a primar son los sentimientos y no las circunstancias. Que si estamos juntos pensando en el futuro, es por amor y no por algo más o algo menos. La supremacía del amor." (Para mayor información léase "que debe hacer un hombre con el corazón roto", publicado en este blog).



Hoy, para mi la respuesta a lo que se planteó al principio de este escrito, es cada vez más simple. Y su ejecución es igual, sólo cuesta dar el primer paso y quizás el segundo, que son para tomar impulso... una vez que empiezas a correr y se mantienen las fuerzas (en este caso, la armonía de la pareja), la carrera puede durar para siempre. Pero no nos cansaremos nunca, porque es con y por amor que se corre y, por sobre todo, no sentirás que es una carrera solitaria, porque tu ayuda idónea... la ideal, la pareja mejor amiga (o) está corriendo al lado tuyo... si se adelanta, te espera, si te adelantas, la esperas. Si deben descansar, lo harán juntos, ambos se detendrán y tomaran del aire del amor (aire... elemento vital para vivir. Amor, elemento vital para vivir de a dos).

Que buena sería la vida si todos estuviesemos concientes de que los problemas de parejas se tienen porque se está defendiendo algo que se quiere, porque lo valoramos y celamos (del concepto de cuidar con amor, no de los celos enfermizos).

Mi definición de problema es simple: "es el vacío que se produce entre una situación real y la ideal". Por lo tanto, para solucionarlo se debe encontrar un punto medio entre lo que se vive y lo que se anhela. Y con amor, es simple.

Recuerdan esa canción, cuya letra dice:

" Nos fallaron dos palabras... y sabernos perdonar, que fácil era haber dicho lo siento, pero nos sobraba orgullo y nos faltaba humildad y puse tanto esfuerzo en ser el primero en hablar, que cuando uno se atreve es tarde ya, tarde ya... (Coro) Volverte a ver, hoy daría media vida por volverte a ver y recuperar el tiempo que se me escapó, y decir lo siento una y otra vez, no me sirve la razón si tu no estás, si no estás aquí... Nos fallaron dos palabras... y sabernos perdonarque fácil era haber dicho lo siento, son dos sencillas palabras fáciles de pronunciar quien las dice primero, suele ser quien ama más, y amar es darlo todo, sin pedir y esperar (Coro) Volverte a ver..."

Ven que es simple Conseguir acuerdos cuando lo que prima es el principio del amor, la guía... la base construida con amor?

El amor es benigno, es sufrido, no tiene envidia, el amor no obra sin razón, no se enaltece de si mismo, no es injurioso, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; no se afana en la injusticia, más disfruta de la verdad... Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera... todo lo soporta. El Amor, nunca deja de ser...


viernes, 29 de junio de 2007

LEJOS DE CASA

Estando en una ciudad distinta, tu vida ya debe variar un poco. Estar fuera del país, es otra situación que no deja de ser importante. Estar viviendo en un lugar en el que no entiendes mucho de lo te dicen, ni mucho menos, el sentido del humor que tienen... tiende a ser complicado.

Estoy en Brasil. La visión de algunos de mis cercanos era que era un lugar para pasarlo bien, conocer... y si, es verdad, tienes muchos lugares donde ir, muchas cosas para ver, mucho que aprender.

Pero para mi, hasta ahora, si he conocido algo en Brasil es a mi mismo. El estar lejos de casa se ha transformado en todo un desafío. Aprender un nuevo idioma que no tiene nada que ver con lo que pensaba al estar en mi país, estar en una cultura que es radicalmente diferente... más alegre, más distante.

Además, me he dado el gusto de aprender a extrañar... si, es raro, aprender a extrañar. Toda mi vida he sido un ser pragmático. No suelo entregarme a las relaciones de amistad muy cercana, es más... incluso me había acostumbrado estar lejos de mis padres, mis hermanas... en fin, de toda mi familia.

Hoy sé que me esperan en Chile, no sólo mi familia o amigos cercanos, si no que también me espera mi novia.

Es extraño, insisto, viajar tantos kilómetros para darse cuenta de esto.

Me gusta llegar a la conclusión de que las personas son valiosas...

Hoy estoy en Jacareí, S.P., Saõ Paulo, Brasil. Cuatro horas de vuelo sin escalas entre el SCL, aeropuerto internacional de Santiago hasta el terminal internacional de Guarulhos. Lejos... pero no tanto.

La imagen es de donde estoy viviendo... un verdadero paraíso.




Este es el lugar donde trabajo.





Iré actualizando un poco más seguido... espero.

lunes, 19 de febrero de 2007

¿Qué debe hacer un hombre con un corazón roto?


Cada vez que me pregunto ésto, mi vida comienza a entrar en un espiral que no parece terminar nunca.

El sentir que tu corazón ha muerto, se puede ir transformando en un hoyo cada vez más profundo, del que no hay salida.

La luz cada vez se va desvaneciendo y haciendo más débil. Te comienzas a encerrar, no sólo físicamente, sino que tu mente va teniendo menos temas en los que pensar y todo se comienza a tornar monótono y monotemático: la soledad en la que te envuelves y desenvuelves.

No hay más ¿o sí?

¿Es tan grave ser soltero y no tener compromiso? El mundo de hoy hace parecer que no es así. Las relaciones Light están a la orden del día en una sociedad cada vez más individualista y centrado en cosas que no te producen satisfacción al alma o al corazón.

No me refiero a las satisfacciones de los sentidos que hay muchas, vanas y fugaces. Bien por los que logran llevar una vida asentada en estos estímulos.

Lamentablemente, yo no soy uno de ellos. Y, por supuesto, me niego a sentir y creer que soy una especie en extinción. Si algún día tengo hijos, espero que sean de esta misma raza en vías de desaparecer.


Uno que cree en que la satisfacción del alma y el corazón es más importante que cualquier bien material como un auto e incluso una casa, y de más largo plazo que una noche de juerga donde ni con los niveles de alcohol llenos al máximo, se deja de pensar en lo vacío que es estar en esa condición, rodeado de gente, pero solo al fin. Se espera que haya un mundo más allá del horizonte.

Hoy me cuestiono todo. Y no es para menos. Una carrera universitaria a medio terminar, desempleado y buscando alternativas de trabajo que me permitan sólo sobrevivir – no da para más – para sacar la presión de estar llegando rápidamente a los treinta años y no tener todavía claro mi camino, una familia que si bien no está peleada, anda cada vez más disgregada por la vida y, para rematar, soltero y sin compromiso.

Estoy medio aburrido de estar en la constante e interminable búsqueda de pareja, del típico coqueteo de pubs o discoteques que no llega a nada o de andar con alguien por andar. Sí, lo reconozco.

Soy de esos que busca compromiso pero, no es que ande con el traje de novio en la mochila, más sí debo reconocer también que no me disgusta la idea de “ser felices para siempre y hasta que la muerte los separe”.

También está la posibilidad de conseguir este grado de estabilidad de buenas a primeras, pero eso involucraría tentar al premio de consuelo.

Me explico. Imagino a Don Francisco gritándome “le cambio lo de la puerta A por lo que tengo en este bolsillo” y no puedo dejar de pensar, en el recorrido de mi imaginación por supuesto, que detrás está la mujer de mis sueños, la que estoy esperando, pero es un riesgo y, como ya insinué entre líneas y ahora lo digo deliberada y directamente, no quiero más riesgos, por lo que el bolsillo es más que tentador.

Pero recapacito y siento que la mujer que esté conmigo no merece que la considere como premio de consuelo, lo que preferí por no seguir buscando a quien realmente me llene todos los sentidos y por sobre todo, el alma y el corazón. A la larga se va a dar cuenta.

Hay algo de lo que todavía no me puedo desligar ni puedo olvidar, algo a lo que mis padres llamaron “Valores” y que, en la universidad bautizaron como “ética”. Es increíble que tanta gente les haya olvidado y yo no pueda, ¿cierto?

No puedo negar que las noches solitarias, escuchando música que se condice con mis estados de animo (generalmente, romántica y de desamor), son larga y duras, de esas que te sacan varios lagrimones de los ojos y que, después de un tiempo, se tornan habituales ritos desgarradores del alma, arrancando jirones del corazón como si fuera el viento arrancando las hojas de un árbol en otoño.

Hoy, no sé si como consuelo o tonta esperanza, he entendido que el momento por el que estoy pasando no es más que es un proceso de limpieza del alma, que me prepara para algo bueno que está esperando en el futuro, espero que cercano. Eso sí, esto es pura razón porque aún así, el corazón duele.

Para mi hoy, ser soltero y sin compromiso es definitivamente algo grave. Sí. El primer paso para superarlo es reconocerlo, dicen. Porque echo de menos el calor de un abrazo incondicional, la tibieza de un beso dado con el corazón e, incluso, una discusión con altura de miras y con críticas positivas.

He pasado por varias de las etapas de la soltería después de una ruptura amorosa. La depresión desgarradora, la negación absoluta de que me voy a enamorar de nuevo, la de intentar tener una relación sin estar enamorado, la de decir que no es importante e incluso, la de la reafirmación sexual (en mi caso no fue tanto, porque me reafirmé y redescubrí que sigo siendo absolutamente “lesbiano”, ¡¡¡¡ME ENCANTAN LAS MUJERES!!!!), que en algunos casos marcan caminos totalmente distintos a seguir en la vida.

Pero aquí estoy, esperando que mi tiempo llegue. Mi tiempo de conocer a una fémina maravillosa que me saque del letargo y de la mediocridad como sólo una mujer sabe hacerlo, con amor.

¿Qué debe hacer un hombre con un corazón roto? Definitivamente, tener paciencia y esperanza. Hay alguien esperando por alguien. Y, porque no creerlo, debe existir alguna esperando por mi.

Creo fielmente en la media naranja. En la pareja ideal, la pareja partner, la que te acompaña en las duras y en las maduras, la que es capaz de compartir con tus amigos y reírse con y de ellos y que además es capaz de no ponerse celosa porque vas a jugar a la pelota con tus amigotes o porque una amiga o ex polola (novia) te saluda con afecto en la calle, porque está segura que optaste por estar con ella por amor y que el resto es nada.

Que ella sepa que la relación de pareja se debe basar en tres pilares fundamentales: Amor, respeto y confianza, además de que esté tranquila como yo lo estaría al saber que con ella es mutuo. Y no hay más.

Que sepa que no existen parejas perfectas, sino voluntades perfectas. Que cuando se tengan problemas, lo que va a primar son los sentimientos y no las circunstancias. Que si estamos juntos pensando en el futuro, es por amor y no por algo más o algo menos. La supremacía del amor.

La pareja, la amante, la consejera, la amiga. ¿Será mucho pedir? Espero, sinceramente, que no. Así como espero que, cuando aparezca, la reconozca, la acepte, la cuide y, por supuesto, no la deje ir nunca.

¿Qué debe hacer un hombre con un corazón roto?
Es definitivo. Esperar a que llegue su pareja y, sin que se lo pida, le recomponga cada parte de su corazón, le de fuerza y esperanza de que nunca más ese vital órgano será mal cuidado, ni menos, destrozado.